30/10/13

DIY Personaliza tus regalos

Hace un par de días celebramos el quinto cumpleaños de mi sobrino Eneko, y como al granujilla le encanta ser explorador, trepar por los árboles y sobre todo, jugar con cualquier tipo de bicho viviente, me apetecía un montón personalizar sus regalos buscando esta temática.
Así que me hice con una colección de cosas que pensé que podrían gustarle tales como hojas, setas de fieltro, materiales en tonos verdes intentando emular la naturaleza, y para completar esa imagen natural, utilicé papel de estraza y cuerda de liza rústica en lugar de papel de regalo común y cintas de colores.
 Y por fín utilizamos las hojas que recogimos al principio del otoño como ya os mostré en una entrada anterior.
Podéis personalizar las etiquetas decorándolas con sellos, tintas o whasi tape, o incluso crear las vuestras con bonitos papeles de scrapbooking que vayan con la temática de vuestros regalos.

Como véis, podéis convertir la simple tarea de envolver un regalo en algo divertido y sobre todo, darle vuestro toque personal.
Y como siempre (vía pinterest), os dejo unas cuantas ideas que he encontrado en la red, alguna de ella muy pero que muy chula y que puede que me apunte ahora que la Navidad está a la vuelta de la esquina.


¡Felíz jueves!

20/10/13

ideas para halloween

Ya falta menos para la fiesta favorita de los niños, y no nos engañenos, de los no tan peques.
Personalmente debo reconocer que años atrás no me llamaba nada la atención, pero poco a poco y junto al hecho de haberme convertido en mamá, mi visión de halloween ha cambiado por completo, y es que, (y en eso estaréis de acuerdo), nos encanta ver disfrutar a los enanos ya sea participando de una tradición americana, francesa o escandinava.
Así que hoy os traigo un montón de ideas para todos aquellos que os apetezca celebrarla y pasar una noche de lo más divertida.



Ya véis qué decoración más chula y sencilla podéis hacer vosotros mismos, me encanta la idea de los portavelas, con unos simples botes de conserva y unas gasas.
Y mi sección favorita, ¡¡la de los dulces!! mirad qué cosas tan originales he encontrado vía pinterest, ¿Qué os parecen los cupcakes de fantasma? Y las divertidas calabazas hechas con mini magdalenas que perfectamente pueden hacerse en casa. 

  imagen


Espero que os haya gustado mucho y lo paséis muy bien  si os decidís a hacer vuestra pequeña fiesta de halloween.
A disfrutar y cuidado con las chuches!

19/10/13

¿Reciclamos un mueble?

Si tuviera que quedarme con tres de los grandes inventos de la humanidad, esos serían internet, el colchón de latex y uno de mis  últimos descubrimientos, la pintura "chalk paint" de Annie Sloan.
En realidad, descubrir lo que se dice descubrir, lo hice hace tiempo pero no la había probado hasta hace unos días, y me ha dejado completamente maravillada.

Lo mejor de esta pintura no es que pueda utilizarse sobre cualquier supereficie, madera, suelos, terracota, plástico o telas, si no que se puede hacer aplicándola de forma directa sin necesidad de lijar, imprimar y toda la caterva de verbos relacionados con la restauración de un mueble.
Así que me hubiera ahorrado unas cuantas horas de lija y olor a decapante si me hubiera lanzado antes a por ella. Bueno, como se suele decir, de los errores se aprende.
Una vez tienes la carta de colores delante, la elección es difícil, las tonalidades son tan bonitas que aunque ya se tenga decidido el color para revivir ese viejo mueble, la cosa cambia.
Además en la web existen video tutoriales en los que se explican tanto la manera de aplicarla, así como diversos efectos tipo craquelado, envejecido o decapado, o la obtención de nuevos tonos realizando distintas mezclas.
Yo me decanté por el duck egg blue, así que cogí un espejo al que hace tiempo quería meter mano y me puse a ello.



Y aquí tenéis el resultado después de dos manos, y por cierto, seca rapidísimo, lo cual es una ventaja si hay niños merodeando por casa.
Y como sobró un poquito de pintura de la que había echado en el bol  y disfruté tanto pintando mi viejo espejo, en lugar de guardarla en la lata, pues me puse a buscar como una loca cualquier cosa que pudiera pintar, vamos que si no llego a encontrar nada hago una locura y salgo a la calle brocha en mano sembrando el pánico en mi vecindario.
Menos mal que siempre hay en algún cajón algún marco de fotos que no usas o una caja de fruta pululando por la cocina, bueno, quizás lo de la caja no sea tan habitual, pero yo a veces las pido en la frutería, como ya os dije un día, soy muy del "por si me hace falta".

Y  me da que esta nueva historia de amor con Chalk Paint no es más que el principio, porque he encontrado una cantidad de ideas vía pinterest que ya me van rondando por la cabeza, a ver qué os parecen.


¡ Buen fin de semana!

18/10/13

La hora del té

Una de las cosas que echo de menos de cuando era pequeña son las tardes del sábado, aquellas tardes que por entonces no me parecían tan divertidas sino todo lo contrario, ya que en cuanto terminábamos de comer, mi abuela Carmen, mi madre y yo, nos íbamos a pasear mientras los hombres iban al fútbol, y el paseo siempre concluía en la sección de menaje de unos grandes almacenes mirando cuberterías, juegos de café, té o cualquier tipo de artilugio que tuviera que ver con la decoración de la mesa.
Por aquél entonces me parecía inexplicable el por qué una persona necesitaba tener tanta porcelana en casa, ¿no bastaba con tomar el café siempre en las mismas tazas?
Lo bueno de esas tardes es que a pesar de la agonía de mirar una por una cada una de las tazas, azucareros, platitos de pan o o paletina para extender la mantequilla,  la espera tenía su recompensa, ¡en forma de tostada o croissant a la plancha con una tazón de chocolate!
Pues bien, ahora soy yo la que poco a poco empiezo a sufrir esa fiebre porcelanera, tanto tanto, que hace dos días, recuperé el juego de té inglés que me regalaron unos parientes cuando era pequeña y mi madre gurdó como oro en paño hasta que fuese mayor.
Por supuesto no iba a tomarme una triste taza de té sin un acompañamiento digno, así que me puse manos a la obra y como la cosa se ponía muy inglesa, me dije a mí misma, "esto se merece unas madalenas de zanahoria y manzana con cobertura de queso".
Si os pica el gusanillo, os paso la receta, no son para nada difíciles y están risqusisisisísimas.

¡Que aproveche!


14/10/13

Días de fiesta, carreras, trenes...y breves reencuentros.

Si tuviera que poner un título a los cuatro últimos días de esta semana sería "Corre, Noelia, corre".
Desde que llegamos el miércoles a Zaragoza y como viene siendo tradición últimamente, los planes de quedar con familia y amigos se torcieron, y es que los virus amenazantes que nos acompañan desde que comenzó septiembre, o la guardería mejor dicho, atacaron de nuevo.
El día de la llegada se pasó en un suspiro, ya sabéis que sobremesas tan largas puede una llegar a vivir en casa de los papis cuando hace más de un mes que no te ven el pelo, y  al siguiente día tienes que reducir la lista de cosas que querías hacer a la mitad, porque como siempre pasa, no te da tiempo. Así que corre aquí, corre allá, intenta cruzar la Plaza de los Sitios en plenas fiestas del Pilar sin parar en cada uno de los puestos de dulces, quesos, aceites, miel y miles de productos típicos de la tierra, es decir, imposible, o no echar un vistazo rápido a la feria de artesanía, igual de imposible o más.
Después de lograr la hazaña de atravesar el centro de la ciudad con dos niños pequeños, montar a uno en el carrusel, sacarles dos millones de fotos y ver las actuaciones de los artistas callejeros, en un tiempo record de dos horas, sigue corriendo, y rehaz la maleta que preparaste como para salir dos meses de vacaciones sabiendo que al día siguiente tenías que volver, y aún con todo deshiciste, para volver a hacer, haz, deshaz, haz, deshaz, corre, Noelia, corre!!
Las siete y media, ya estoy en el tren, llego muerta del cansancio y lo primero que hago es sacar otro billete para volver a hacer el mismo camino que acabo de recorrer pero a la inversa, voy a toda prisa a casa que es tarde, hace frío ¡y mañana trabajo! Menos mal, que el padre de las criaturas me manda fotos de vez en cuando de esas de partirte de la risa, que me hacen desconectar del cansancio y las prisas.
Ya es viernes, vuelvo a casa después de todo el día fuera, ceno un kebab con una coca-cola, me voy a la cama, me levanto, ¡casi me quedo dormida! corro a la estación, ya estoy en el tren...ya he llegado a Zaragoza, y vuelta a las prisas para intentar hacer una décima parte de lo que en un principio había planeado, conclusión, no planees nada porque es el día de fiesta más importante de la ciudad, no cabe un alfiler por las calles, y las cosas salen mejor cuando no las planeas.
¡Mucho mejor así!

Qué bonito ver a toda la gente contenta, paseando, muchos de ellos vestidos con el traje regional, y las caras de los niños con sus globos, sus juguetes, sus manzanas cubiertas de caramelo, las niñas dando vueltas en la hierba haciendo girar sus faldones y las blancas enaguas, qué recuerdos de cuando era pequeña.
Y si nos encanta salir de tapas cualquier día del año, el día del Pilar, no podía ser menos, eso sí, me quedo con los huevos fritos de mi papi, que son los más buenos del mundo mundial, sobre todo si son para almorzar, que aunque sean los de siempre, si te los comes en fiestas saben mejor, es uno de esos grandes misterios de la vida.


Y aunque se chafaron la mayoría de los planes, pudimos vivir, aunque fuese menos de una horita, uno de esos reencuentros familiares que tanto nos gustan.

Sólo espero que para la próxima el reencuentro sea más multitudinario y sin prisas, que ya estoy echando de menos una reunión como las de antes, de las de quedar con sol y volver de noche con cena, copilla y un millón de risas a cuestas.
Buen lunes a todos.




7/10/13

Di que sí

¡Hola de nuevo siete días después! Como todos los lunes iba a preguntaros qué tal habíais pasado el fin de semana, pero como empiezo a ser un poco repetitiva, prefiero pensar que ha sido mejor que el anterior pero no menos bueno que el que está por venir.
 ¡Vamos a empezar  con un poquito de optimismo! que en estos tiempos no viene nada mal.
Nuestra semana ha sido de lo más productiva, si hablamos de lunes a viernes claro, porque el finde podría haberse titulado  "fiebre del sábado noche" literalmente y ya que nos ponemos parte del domigo (pobrecitos, estos cambios de tiempo machacan a cualquiera).
Virus a parte, estoy muy contenta por todas las cosas que hemos hecho, y sobre todo, por haberme dado cuenta de que a veces son ellos los que nos mandan señales para que hagamos de un día que no prometía nada especial, uno de los mejores de nuestra vida.

¿Nunca os habéis parado a pensar que a veces no somos conscientes de que automáticamente les negamos mucho, de que recurrimos al no por defecto? Quizás sea por esa costumbre de relacionar que acceder a lo que nos piden es malcriarles.
Y eso es lo que me propuse la pasada semana, ser un poquito más flexible y decir más veces sí, aunque me cueste horrores, lo reconozco.

Gracias a eso tenemos una lista de cosas que por su puesto estoy desenado repetir, sobre todo subirme al carrusel, aunque sea casi la hora de cenar, total, ¿qué nos supuso llegar diez minutos más tarde?
De malo, nada, de bueno, un millón de risas, aplausos, una colección de fotos en el móvil y ver su enorme sonrisa al bajar.
O restaurar la mesa del comedor  de la primera casa en la que vivimos mis padres y yo, qué pena no haber sacado un vídeo de Adrián lija en mano que al verme sudando la gota gorda, por compasión o por divertimento, se puso a darlo todo, aunque bueno,  los trozos que "lijó"  van completamente por libre y con eso ya queda constancia de su colaboración.
Así que viendo el buen resultado del día del carrusel, me dejé llevar y no dije  no de primeras, como tantas veces suelo hacer, vamos, que me di un atracón de donuts , compré flores un par de días ( la crisis sigue y mis números aún no están rojos, de momento), volví a darme algún capricho (que les den otra vez a las calorías),  hice alguna compra más, dos lamparitas que ya tenía fichadas hace tiempo en The Craftcake Mama y papeles nuevos para manualidades.
Y como no, me pegué mi buena sesión de fotos, porque si la casa llevaba ya unos días hecha un desastre con sus montones de ropa, sus cajas destino trastero ocupando una habitación "en modo trinchera" y los cristales otra vez llenos de gotas secas (tanto darle la bienvenida al otoño...), por un par de días más, no iba a pasar nada.




Ya véis como puede transformarse un día en un abrir y cerrar de ojos cambiando un no por un sí, con esto no os animo a que viváis en la más absoluta de las anarquías, que para eso ya están los anuncios de Ikea y sus repúblicas independientes, pero de vez en cuando,y aunque cueste un poquito, merece la pena decir sí.
(Voy a comerme un donut... y que le den a las calorías).
Felíz lunes.