24/11/13

Hoy y siempre...me quiero vivir

Cuando un buen día cruzas una puerta, y es una puerta como la de la imagen, sabes que lo que te espera detrás es algo muy bueno.
Y si a través del cristal, en un primer vistazo te encuentras con lo siguiente, entonces lo que parecía bueno, acaba siendo mágico e insuperable.
¿Quién sería tan insensato de encontrar un lugar así y perderse esta experiencia?
Me quiero vivir es uno de los espacios más vitales, positivos y mágicos que he encontrado jamás.
Cada pequeño rincón, es como una especie de medicina contra la mala onda, el mal karma, el mal rollo....o como le queráis llamar,o dicho en mi idioma, que es entrar en la tienda y se te quitan las penas que da gusto.
Yo creo que hasta me sube la tensión cuando empiezo a ver todos esos libros, a cual más bonito, más original, con esas portadas tan especiales, esas ediciones que jamás hubieras imaginado que existían...y no nos engañemos, en el fondo y aunque intentemos llevar un modo de vida sencillo, a todos nos gusta lo diferente, lo exclusivo, así que imaginad la experiencia que supone pasar por delante de cada mesa y de cada estante.
Imaginaos por un momento que sois niños otra vez, que estáis en un tiovivo y cada vez gira más despacio, porque sabéis que llega el momento de bajar y aún tenéis en el cuerpo el subidón reciente pero estáis un poquito tristes porque se está acabando; de repente, empieza a girar de nuevo, esta vez a toda velocidad, pues para que me entendáis, esa es la sensación que más o menos se experimenta cuando llegando al fondo de la tienda creéis que termina y de pronto, giráis la cabeza hacia la derecha y véis ese rincón tan evocador y divertido a la vez.
Y para los que no se conformen con tener una cámara de fotos común y quieran hacer una pequeña colección y aquí me incluyo, alucinaréis con este rincón.
Miles de detalles que no dejan indiferente, los hay divertidos, curativos, transgresores, de los que hacen pensar, originales como broches envasados al vacío con frases sentenciosas, "poesía en conserva", palabras que curan, joyas de plástico, y hasta pajaritas que me encantan!! ¿Pero qué mas se puede pedir?
Y esto me lo tenía que guardar para el final, los grabados de Eva Armisén que me encanta y me reencanta porque es buena buenísima (y porque la tierra tira, lo siento, tenía que decirlo).
Los que ya conozcáis la tienda os estaréis imaginando a Pichu y Mónica en su rincón paticular y a los que tengáis la visita pendiente (y obligada por cierto) os dejo la imagen de su pequeño y acogedor rincón desde el que sin ninguna duda os dedicarán unas amables palabras y una enorme sonrisa.
Y es que me quiero vivir es un lugar con mucho mucho corazón literal y poéticamente hablando en el que cualquiera que entre querrá volver a menudo ya que  te deja enganchado para siempre.
No puedo decir más que no dejéis de visitarlo.
Me quiero vivir. Plaza del Castillo 38, Pamplona.

20/11/13

Decorar con luces


Últimamente me he dado cuenta de que me ha entrado una especie de furor obsesivo con las luces, sí, llegué a esa conclusión después de recibir el último paquete de La case de Cousin Paul, con el que ya van tres, no lo puedo evitar, es ver la web con todos esos colores para elegir y subirme las pulsaciones.
No me faltó más que buscar en Pinterest fotos de guirnaldas, exteriores con farolillos, interiores de casas decoradas con luz, imágenes de playas iluminadas y árboles repletos de bombillitas.
¿Qué queréis que os diga? Pues que después de ver todas esas fotos tan bonitas, a una le entra la inspiración rápidamente.
Ohhhh....y yo veía las luces y me daban ganas de no salir nunca jamás de casa, de quedarme en un encierro perpetuo bajo mis guirnaldas, mis faroles de colores, ya me imaginaba en mis salón con esas ramas secas y un centenar de bombillitas enredadas, hasta que se me ocurrió leer "las personas que pinearon esto también vieron", y el encierro y su perpetuidad se esfumaron, y pasé en un segundo de no querer abandonar jamás mis cuatro paredes luminosas a salir corriendo a esa playa, ese bosque encantado y ese rincón de Thailandia.
Y ya de vuelta a la realidad pensé, ni vives junto al mar, ni tienes un jardín enorme, ni vas a ir a Thailandia, al menos por ahora,y ahí empezó mi conversación interior con mi otro yo.
Noelia vuelve a la tierra,  pero yo no quería, pero es que son taaaaaan bonitas, pero nadie vive en un arbol luminoso, pero yo quiero vivir, pero ¿estás loca? ..ésto no va a acabar así.
Por lo que seguí con mi  búsqueda de fotos en Pinterest, esta vez de cosas un  poco más factibles.
Y visto lo visto, pasó lo que tenía que pasar, que con semejante colección  de fotos, me vine arriba y la cosa acabó en manualidad con lo primero que pillé a mano.
Así que aquí os dejo el diy por si os animáis. Sólo se necesitan unas cápsulas de minicupcakes en las que haremos un pequeño agujero para pasar las bombillas y unos trozos de cinta.  Así que para los que no tengáis mano con la repostería, ya sabéis qué otro uso podéis dar a los papelillos de las madalenas.



14/11/13

Érase una vez...Adabaki

Érase una vez un lugar con mucho encanto, érase una vez un rincón mágico, erase una vez Adabaki.
Y si esta fuera una de esas historias de cuento habría que decir que es la historia de dos chicas que son el refelejo del trabajo bien hecho, del esfuerzo, la ilusión, y de los sueños hechos realidad (qué buenos son esos cuentos de finales felices, y más en estos tiempos).
Conocí a Eunate un ocho de octubre por la mañana cuando iba a trabajar, el mismo día en el que inauguraban la tienda a falta de unas horas, me la presentó mi amiga María y ya me advirtió de lo especial que era su trabajo y que su tienda me iba a encantar, y no se equivocó en absoluto.
A su socia Maite tuve el placer de conocerla el mismo día que tomé las fotos, y ahora que "ya nos conocemos un poquito, aunque sea de una pequeña sesión de fotos" sólo puedo deciros que  no podríais haberlo hecho mejor, y que fue una visita súper agradable.
La primera sensación al entrar en  la tienda, no me pudo gustar más, los muros blancos que aún conservan el ladrillo original, en contraste con la madera, esos percheros hechos con troncos, y la luz, tan cálida, lo convierten en un espacio lleno de encanto. 
 Una inmensa sensación de naturalidad y de calma está siempre presente en cada rincón de la tienda, sus blancas paredes, su perfecta  iluminación, cada detalle, invita a ello. 


Y esa misma naturalidad que os decía, está también presente en cada momento de su trabajo, tanto es así que  el taller asoma al fondo de la tienda, es un lujo apreciar como se trabaja cada prenda, ver todo ese ambiente, bajo una preciosa lámpara de cristal, cómo comparten toda esa creatividad con cada persona que entra en este espacio.
Después de ver este rincón tan inspirador, se entiende su bonita colección que por cierto  ¡me encantaaaaaaaaaaa!, y es que una que es fanática de la lana, los colores neutros y de los cuellos de punto, ¿qué va a decir? pues que me ha enganchado a más no poder.
Lugares como éste son los que se necesitan no en ésta, sino en todas las ciudades, lugares diferentes, con ese toque especial, llenos de creatividad, reflejo de las cosas bien hechas.
Disfrutadla muchísimo cuando la visitéis.
Adabaki.
C/ Pozoblanco, Pamplona.
Mucha suerte chicas.