8/5/15

Decorar con ...Batman

No puedo estar más felíz, Batman está de moda, bueno, nunca dejó de estarlo pero es que me gusta tanto tanto que desde que nos hicimos con la preciosa lámina de Km Family para la habitación de los peques, no dejo de ver a mi superhéroe favorito por todas partes, así que hoy os traigo mi selección de fotos para todos aquellos que quieran poner al hombre murciélago en su vida.
Como veréis las hay para todos los gustos y no sólo para peques, así que amantes del comic, avisados estáis de que el súper héroe más atormentado de la historia puede lucir de lo más chic en vustro salón, o cualquier rinconcito de casa.
 Y para los que la queráis en versión femenina podéis dejar un rincón de casa de lo más bonito con esta preciosa ilustración.
No pódía faltar el toque de humor, casi muero con el nananana, de la cabecera de la serie de los 60, original a más no poder.
Personalmente prefiero la opción de la lámina enmarcada pero existen también stickers súper  divertidos para las habitaciones de los peques, tanto en versión máscara como en cuerpo entero a modo de grafitti. La versión  de las caretas repetidas, sin duda, mi favorita, ya sabéis, amante del black & white estilo nóirdico para siempre jamás.

 Y me dejo mi favorita para el final, la preciosa ilustración de Rita Sousa a la venta en Km Family, que consiguen que cada día nuestra casa luzca un poco más bonita.
No hay excusas, sea en lámina, muñequito de goma, pegatina o camiseta, poned un batman en vuestra vida, que no es sólo cosa de niños.
¡Hasta la próxima!
 



4/5/15

A mí me gusta el pelo corto

 Creo recordar que tenía 9 años cuando  bajé a la peluquería del barrio y me corté mi larga melena rubia  que por aquél entonces todas las niñas lucíamos con orgullo. Lola, se llamaba la peluquera, una chica  morena muy simpática y habladora. Recuerdo cómo las señoras la llamaban loca por hacer caso a una  chiquilla que decididamente le dijo "córtame el pelo a lo chico".
 También recuerdo cómo llegaron a decirle a mi madre cómo  había cometido semejante pecado, y ella  contestaba, ¿yo? ha sido ella la que ha querido, además está bien guapa mi chicazo, y es que, con ese mote  solía llamarme su madre.
 Y aunque desde entonces volvía a dejármelo largo intermitentemente, siempre necesitaba de vez en cuando  meter un buen tijeretazo, cosa que por cierto hice hará poco más de dos meses (y por cierto creo que ya  para siempre) y es que debo pregonarlo a los cuatro vientos: "A mí me gusta el pelo corto".
 Y viendo la foto de esta estilosísima muchacha de pecas un horrible día de nieve, con ventisca y todo, me  dije, ha llegado la hora de hacer algo por tu pelo, vamos, un día de esos que te levantas de la cama y tras  mirarte al espejo te ríes por no llorar. Así que nada más volver de hacer la entrega en el colegio, y  congeladita perdida, con nieve hasta en las cejas, llamé a la peluquería y ahí tuvo inicio mi idílica historia con  las tijeras. Y para mi sorpresa lo que empezó como un día de autoestima por los suelos, se transformó en  un satisfactorio cambio de look y acabó semanas después materializado en una sesión de fotos para Edurne  Senosiain, experiencia que por cierto no podré olvidar jamás, sobre todo por la gente tan maja y súper profesional con la que tuve oportunidad de tratar.
 Por alguna razón que desconozco, siempre, y aún llevando el pelo largo he ido guardando fotos de cortes  de pelo que me encantaban. Supongo que porque en el fondo sabía que tarde o temprano me lo acabaría  cortando. Y aunque lo que llevo ahora no se parece mucho a la mayoría de las imágenes, me encantaría  compartir algunas de las fotos que he ido recopilando por si queréis coger alguna idea.

 Todavía me acuerdo de uno de esos arrebatos de tijeretazo a lo bestia, más o menos por segundo de  carrera cuando Charlize Theron y su pelo corto y súper rubio acaparaban todas las revistas de moda, así  que  una que es muy lanzada no se lo pensó. Bajé a la peluquería toda contenta con el pelo dos palmos por  debajo del hombro y le dije a la peluquera mostrándole una foto, "quiero ésto". Ni que decir tiene que abrió  una boca del tamaño de Groenlandia y se le salían los ojos de las órbitas. Eso sí, después de preguntarme  reiteradamente si estaba segura metía la tijera que daba gusto ver su cara de satisfacción.
 Quién me iba a decir a mí que años después acabaría volviéndome una moderna, jajaja, lo confieso,    después de esa primera visita a la peluquería ese día de nieve, entré en una espiral de cambios, cortes y    mechas de la que ya no puedo salir, y francamente , estoy encantada, y es que como ya dije antes, con  patillas, con flequillo, asimétrico o con tupé...pero que sea corto.
Buen comienzo de semana.
Noelia.